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El CJNG se rompe por dentro tras la muerte de “El Mencho”

  • rafaelmartineztorr3
  • hace 2 días
  • 2 min de lectura


El secretario Omar García Harfuch confirmó que el cártel más temido de México se divide en facciones regionales, aunque la violencia no se ha disparado.


A casi cuatro meses de que fuerzas federales abatieron a Nemesio Oseguera Cervantes, el cártel Jalisco Nueva Generación vive una fractura interna. Sus piezas se reorganizan en bloques regionales, cada uno con su propio jefe y su propio territorio.


Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, explicó esta situación el martes durante la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional. El funcionario comparó lo que ocurre con el CJNG a lo que ya vivió el cártel de Sinaloa en su momento: una organización que, al perder a su cabeza, se parte en pedazos más pequeños.


"Sus líderes regionales tienen territorios muy marcados. Eso permitió que no hubiera un descontrol o una violencia desmedida", detalló García Harfuch.


Ese orden territorial explica, según el secretario, por qué la caída de El Mencho no detonó una ola de sangre generalizada. Cada facción sabe dónde manda y, por ahora, respeta esa frontera.


En cuanto a quién disputa el mando interno, García Harfuch señaló a Juan Carlos Valencia González, conocido como el R3 e hijastro de Oseguera Cervantes, como "uno de los líderes regionales más fuertes" del grupo. Su nombre figura entre los objetivos con orden de aprehensión vigente y algunos casos con fines de extradición.


Otro efecto de la muerte de El Mencho fue la ruptura de un vínculo clave: la alianza que el CJNG mantenía con una facción del cártel de Sinaloa, específicamente con el grupo conocido como Los Chapitos. García Harfuch fue directo: "Era el propio líder quien mantenía ese vínculo directo. Eso no lo tenemos identificado ya."


Sobre el cártel de Sinaloa, el secretario reconoció que sigue siendo una de las organizaciones más poderosas del país. Con todo, dijo que las operaciones del gobierno la han golpeado. Solo en el estado de Sinaloa, desde el inicio de la administración de Sheinbaum, se han confiscado más de seis mil armas y se han detenido a más de dos mil 500 personas por delitos de alto impacto.


"Al inicio de la administración, la mayoría de los detenidos en Culiacán eran de una facción específica de los Chapitos. Ahora ya no. Ya hay detenidos de otras facciones también. Un grupo se ha ido reduciendo más", precisó García Harfuch.


Por último, el secretario alertó sobre un fenómeno que complica el panorama de seguridad: grupos pequeños y locales que operan bajo el nombre de los grandes cárteles para infundir miedo, aunque en muchos casos no tengan ningún vínculo real con ellos. García Harfuch evitó dar una cifra total de estas bandas para no especular, y prometió presentar un desglose detallado por estado una vez que concluya el análisis regional.


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