Senado exige nacionalidad única a quienes aspiren a gobernar México

Con justo los 86 votos que necesitaba, Morena y sus aliados aprobaron la reforma tras más de cuatro horas de debate. La oposición votó en bloque en contra y advirtió que golpea a los migrantes.
Ciudad de México.- El Senado aprobó el lunes una reforma constitucional que obliga a quienes quieran competir por la Presidencia, una gubernatura o la jefatura de Gobierno capitalina a tener solo la nacionalidad mexicana.
La reforma pide a los aspirantes con doble nacionalidad que renuncien a la extranjera antes de registrarse. Si ganan, tampoco podrán adquirir otra. Ahora el proyecto pasa a los congresos de los estados para seguir su camino.
Morena, el PVEM y el PT reunieron 86 votos, la mayoría calificada que exige la Constitución. Hubo poco margen, ya que los 128 senadores llegaron a la sesión y cada voto pesó.
Para lograrlo, el oficialismo tuvo que llamar a los suplentes de cuatro legisladores que no podían asistir. Entre ellos estaba la senadora migrante Karina Ruiz, que no puede salir de Arizona porque aún no termina sus trámites de residencia.
Su suplente, Octavia Hernández Farret, rindió protesta y votó a favor. Casi al final del debate, Alejandra Barrales, de MC, le pidió pruebas de que dejó su empleo en el consulado de San José, California.
"Claro que renuncié a mi trabajo como cónsul de asuntos comunitarios y lo asumo con toda responsabilidad", respondió Hernández Farret. Agregó que quien represente a México debe tener su nacionalidad.
Ese voto resultó clave. El senador del PVEM Luis Armando Melgar ya había avisado que no apoyaría la reforma, y cumplió su palabra.
Del otro lado, los 42 senadores del PAN, PRI y MC votaron juntos en contra. Sostuvieron que los cambios a los artículos 82, 116 y 122 dañan los derechos de quienes tienen doble o triple nacionalidad. Señalaron sobre todo a los migrantes que viven en Estados Unidos, quienes tendrían que renunciar a sus otras ciudadanías.
Los presidentes de las comisiones de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos, Óscar Cantón Zetina y Manuel Huerta Ladrón de Guevara, rechazaron esos señalamientos. Los llamaron "mentiras y falacias" y defendieron la reforma como una regla de soberanía y lealtad. A su juicio, quien dirija el Poder Ejecutivo debe responder solo al interés del pueblo mexicano.
Saúl Monreal, de Morena, presentó el dictamen y fue directo. "La regla es clara", dijo. Explicó que el aspirante deberá ser mexicano por nacimiento y no tener ni adquirir otra nacionalidad, por razones de seguridad nacional.
La oposición no cedió. Alejandro Moreno, del PRI, afirmó que tener otra nacionalidad no vuelve enemigo de la patria a ningún mexicano. Además, dijo que la reforma lastima a quienes nacieron fuera del país.
Por su parte, Laura Esquivel, del PAN, acusó a Morena de tratar a los migrantes como mexicanos de segunda. Luis Donaldo Colosio Riojas, de MC, añadió que la medida afecta a personas nacidas en Estados Unidos que conservan la nacionalidad mexicana.
El debate también subió de tono. Cantón Zetina acusó a sus rivales de "ignorancia supina" y les recordó que quien sirve a dos amos queda mal con uno.
Ricardo Sheffield, de Morena, aportó un toque personal desde la tribuna. Contó que nació en Estados Unidos y que a los 18 años renunció a esa nacionalidad. Sus hermanos la conservan, explicó, pero no les interesa la política. Por eso, dijo, votaría la reforma sin problema.
Al final, el Senado rechazó todas las reservas que presentó la oposición.




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