Los problemas cardíacos son prevenibles
- Salvador Sánchez Rodríguez

- 4 ene 2023
- 3 Min. de lectura
En los últimos años hemos sido testigos de colapsos de deportistas de alto rendimiento, tenemos los casos de: Christian Eriksen, 2021; Tua Tagovailoa, 2022; Patrick Ekeng que murió en mayo de 2016; entre otros, pero el caso más reciente, es el de la estrella del fútbol americano Damar Hamlin, quien se encuentra en estado crítico después de sufrir un paro cardíaco el lunes 2 de enero del 2023 durante un partido de la Liga Nacional de Fútbol en los Estados Unidos.

Sin embargo, los deportistas no son las únicas víctimas y es que es más común escuchar historias o conocer casos de gente joven, aparentemente saludable, que fallece de una falla cardiaca sin ningún aviso o signo previo de enfermedad. Los expertos señalan que en los últimos 10 años, la edad promedio de las personas que fallecen a causa de una enfermedad cardiovascular ha disminuido, pasando de los 60 años a los 40 años.
Una de las principales causas de este cambio es por el estilo de vida de nuestra generación en donde más personas sufren del problema de tabaquismo, uso de drogas, sumando también mayores índices de estrés, depresión, obesidad y sedentarismo. De esta manera, las enfermedades cardiovasculares ocupan las principales causas de muerte en México y el mundo, ya que en todo el espectro de este tipo de enfermedades existe un evento cardíaco que es mortal en un 98 por ciento de los casos, este, llega sin aviso y sin que la víctima supiera de su existencia, la llamada muerte súbita.
Sin embargo, no es lo mismo un ataque al corazón o infarto, que es la obstrucción de una arteria que irriga al corazón, a un evento de muerte súbita, mejor conocido como paro cardíaco, que es resultado de una falla eléctrica en el corazón. Por lo que, la mayor parte de las personas que presentan un evento de muerte súbita no tienen antecedentes de problemas cardíacos y pueden ser jóvenes o llevar un estilo de vida impecable. Aunque, otros pacientes en riesgo son aquellos que padecen insuficiencia cardiaca, cuya capacidad de bombeo está disminuida y quienes tienen problemas en la estructura del corazón o en su función eléctrica. También, existen personas con defectos congénitos o hereditarios que tienen predisposición a arritmias desde la infancia o adolescencia y que son problemas que se heredan de padres a hijos.
Desgraciadamente un paro cardíaco es la primera manifestación de una enfermedad cardíaca en el 50 por ciento de los casos, explican los especialistas. El paro cardíaco es mortal en el 98 por ciento de las veces y el 80 por ciento de los acontecimientos cardíacos ocurren en el domicilio del paciente; de estos el 40 por ciento no son presenciados por nadie. Lo que se traduce en un evento fatal ya que ocurre súbitamente, normalmente, el paciente se desmaya, deja de respirar y al no haber alguien que lo atienda enseguida y correctamente, el paciente fallece.
A pesar de que es difícil predecir si alguien está en riesgo de sufrir un evento de muerte súbita, existen factores que indican si alguien está en peligro, por ejemplo, si la persona tiene historial familiar de problemas cardíacos. Para estos pacientes lo más recomendable es acudir al médico desde la adolescencia para someterse a exámenes y así detectar si existe algún problema genético, aunque no hay un consenso mundial respecto a la edad que el paciente debe ir a su primer chequeo.
Por otro lado, si se tiene una vida sedentaria, se es fumador, o se padece obesidad, diabetes, depresión o se vive sometido a mucho estrés, es una condición de mayor riesgo.
Para la población sin antecedentes familiares de problemas cardíacos ni factores de riesgo como obesidad, diabetes, tabaquismo y otros, los especialistas recomiendan, en el caso de ser varón, acudir al cardiólogo para su primera evaluación a los 40 años y en mujeres, a los 45.
Así pues, una vez que se evalúa a un paciente y se determina que está en riesgo, los especialistas optan por implantar un dispositivo en el corazón, conocido como desfibrilador automático implantable, que reduce el riesgo de muerte considerablemente. Con este implante, los pacientes tienen hasta un 98 por ciento de probabilidades de sobrevivir a un paro cardíaco.
Cómo ya hemos visto, el paro cardíaco es un problema eléctrico, y es un evento que no solamente le ocurre a personas con obesidad o sedentaria, esto le ha sucedido tanto a atletas y gente sana. Por eso es importante acudir al médico para evaluar los riesgos y poder prevenir en caso de que se detecte alguna anomalía.
Una forma de reducir el riesgo, también implica que sepamos cómo reaccionar a un evento de este tipo para poder dar los primeros auxilios a las personas que sufren de estos problemas.




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