Contradicción
- Ángel Armando Castellanos

- 18 feb 2021
- 2 Min. de lectura
Esta no es una columna
Qué doloroso puede resultar escuchar una tambora en medio de un funeral. Tradición. Fiesta. Final.

La generación y el extracto social al que asumo que pertenezco decidió establecer la satisfacción como fin superior y fundamento de la vida, y está en sus treintas sobreviviendo. Contradicción involuntaria. Contracción involuntaria.
Contradicción.
No soy fan de la nostalgia, me parece un recurso barato, baratísimo para no asumir lo que el presente dice que toca asumir. Y, sin embargo, extraño hace un año, cuando invité a un amigo a casa a tocar la guitarra y a charlar y a ver futbol y a comer pasta y se quedó a dormir en la sala y al día siguiente hice chilaquiles y ya no se quedó a ver el siguiente partido.
No volví a saber de ese amigo hasta el momento de escribir esta columna y echo de menos esas charlas, ese gusto por la pelota, por la música y por compartir. Nunca más invité a ningún otro amigo a hacer todas esas cosas.
Estoy escribiendo de algo que no quiero escribir, pero asumo que me toca escribir de lo que no me gusta escribir para sentirme periodista de vez en cuando, que al final, como dijo William Randolph Hearst, no George Orwell, "“Cualquier cosa que un patrón quiera ver publicada es publicidad; cualquier cosa que no quiera ver en el periódico es noticia”. En este caso, para bien y para mal, soy mi propio patrón.
El hedonismo de mierda en el que vivimos le tiene pavor al sufrimiento. Y aquí estoy, escribiendo y leyendo algo que me puede provocar sufrimiento, pero el periodismo es necesario para joder y para dejarnos de joder. ¡Joder!
Bendita generación a la que me tocó pertenecer. Nunca duramos un carajo en el trabajo, y, sin embargo, me da pesar llegar a los 30 y que en esos días Lionel Messi mande al carajo al Barcelona después de 20 años compartiendo y haciendo que cuadren sus cuentas y ayudando a que las del club no se vayan tanto al carajo.
Messi es parte de ese imaginario colectivo y de esta generación, aunque viva en un mundo aparte y por eso lo respetemos y pretendamos lamentarnos por algo que nosotros hacemos siempre: cambiar de trabajo cuando tenemos otra opción menos mala y la opción 'A' ya nos cagó.
Contracción involuntaria.




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