top of page

Diversidad sexual y la lucha contra los esencialismos

  • Foto del escritor: Gilberto Alejandro Mejía
    Gilberto Alejandro Mejía
  • 3 jun 2021
  • 4 Min. de lectura

Inicia el mes del orgullo LGBT+, el mes de conmemoraciones que comienza el 17 de mayo con el Día Internacional de Lucha contra la LGBTfobia y culmina con la celebración de las marchas del orgullo el último sábado de junio, donde se conmemoran los disturbios de Stonewall de 1969, evento considerado como el génesis de los movimientos de la diversidad sexual en todo el mundo. Este año al igual que el anterior, los eventos de dicho mes se ven afectados por la pandemia, con la diferencia de que en esta ocasión habrá un poco más de apertura para realizar movilizaciones, y coinciden además con otro suceso que permea todos los ámbitos de la vida pública: las elecciones intermedias.



Se ha vuelto común que diferentes candidatxs agreguen en sus plataformas y planes de trabajo peticiones y necesidades de la comunidad LGBT+, algunos de forma seria trabajando en conjunto con activistas que tienen trayectoria en la lucha por obtener reconocimiento y derechos; y muchos otros, si no es que la mayoría, como forma de ganar simpatía entre el electorado, capitalizando el imaginario gay para entretenimiento y promesas superficiales de campaña. En las últimas semanas se han visto drags, voguing y recientemente aspirantes a puestos de gobierno jugando a ser DJs con canciones que son asociadas a la diversidad sexual en mítines. Entre estos llama la atención el caso de Ignacio Peregrín, aspirante a diputado federal respaldado por Morena en la alcaldía Benito Juárez en la Ciudad de México, conocido también por ser hermano de la cantante Belinda y a quien la Secretaría de Diversidad Sexual del partido en la CDMX impulsa como aliado de la comunidad LGBT+.


Entre las propuestas de Peregrín figura la llamada “agenda pro mujer”, la cual ha despertado la atención de la comunidad trans, pues desde la primeras líneas deja en claro que su visión de ser hombre o mujer se reduce específicamente a los cromosomas, es decir a la cuestión biológica. En dicho documento sugiere también que la violencia que ejercen los hombres hacía las mujeres se deriva de una “presencia muy superior de testosterona” en los varones, es decir, que los hombres, o las personas con la cromosoma XY, como ahí se da entender, son violentos por naturaleza. Estas declaraciones no sólo echan por la borda cualquier análisis de la violencia desde un punto de vista psicológico, antropológico o sociológico, sino que también coquetean con la transfobia al equiparar sexo y género, sexo e identidad, sexo y rol social. En ese sentido, es evidente que el candidato busca simpatizar no con el feminismo en su conjunto, sino con el sector más conservador de dicho movimiento, con el de aquellas que afirman que el ser mujer se determina por los genitales, y bajo esa premisa se oponen a cualquier derecho para las mujeres trans y demás comunidad de la diversidad sexual con el pretexto absurdo de que se “borran” los derechos de las mujeres.


Este tipo de pensamiento corresponde con el esencialismo propio de la heteronorma bajo el cual se configura socialmente el género. En su libro El Género en Disputa, Judith Butler cuestiona dicha noción al mencionar el hecho de que ni sexo, ni cultura son destino. Es decir, que el género no es una simple lectura de lo que tenemos entre las piernas y que a partir de ello determine forzosamente la posición social que habremos de asumir durante la vida social, sino que se trata de una serie de significados prediscursivos hegemónicos culturales a la cual denomina matriz heterosexual y de la cual surge la diferenciación binaria entre hombres y mujeres que condiciona a los cuerpos a cumplir cierta coherencia. Un ejemplo de ello es aquel que citan Hortensia Moreno y César Torres, investigadores del Centro de Investigación y Estudios de Género de la UNAM, en su artículo titulado Performatividad, donde los bebés intersexuales son sometidos a cirugías “correctivas” en la intención de hacer coherente la anatomía de los mismos con la idea hegemónica de género binario: deberá ser niño o niña. Podríamos incluso extender esta ejemplificación con las llamadas terapias de conversión donde gays, lesbianas y transexuales son sometidxs a múltiples torturas, de nuevo, bajo la idea de hacer corresponder las prácticas sexuales-afectivas y la identidad con una concepción hegemónica de género: un hombre será aquel que tenga pene, que se acueste con mujeres, que sea fuerte, etc. Por tanto, el sexo no nos determina socialmente, ni otorga opresión o privilegio en sí mismo, pues si así fuera, ninguna persona con pene se vería sometida a este tipo de abusos.


La “agenda pro mujer” de Peregrín reproduce dicha concepción heteronormada y binaria de lo que hegemónicamente es ser hombre o mujer, la cual es nociva y peligrosa para la diversidad sexual, e incluso para las mujeres al identificar la violencia como una cuestión inherente a la biología y no al ámbito cultural y psicológico. En España ya pasó que el partido ultraconservador Vox, arropado en esta clase de ideas esencialistas de la mujer como sujeto universal a partir de su anatomía e instrumentalizando la efervescencia feminista mundial, logró colocar ciertos personajes femeninos en el congreso para impulsar su agenda anti-inmigrantes, anti-LGBT e irónicamente anti-aborto.


El esencialismo de género es por tanto incompatible con la diversidad sexual, pues esta rompe desde su existencia misma con las concepciones de comportamiento y desarrollo de la vida que son propias de la heterosexualidad como régimen normativo. Nadie que suscriba la idea de que ser hombre es igual a pene y mujer a vagina puede decirse aliado LGBT+ y es incluso peligroso que un personaje con esta ideología pueda llegar a tener un cargo en el cual se decide el rumbo que habrá de tomar nuestra sociedad. Y ante todo esto llama la atención también la posición de la Secretaría de Diversidad Sexual CDMX de Morena. No estaría de más recordarles que la transfobia es un tema que le compete directamente a este organismo ¿Por qué entonces apoyar e incluso impulsar a este candidato?, Si lo dejan pasar por alto ¿Cuál es el motivo de seguir sosteniendo esta secretaría?


Comentarios


Publicar: Blog2_Post
bottom of page