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El camino menos transitado

  • Foto del escritor: Liliana Páez Villaseñor
    Liliana Páez Villaseñor
  • 17 jul 2021
  • 4 Min. de lectura

La Mentira


Indica el Diccionario de la lengua española que la palabra mentira significa : expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa. Basándonos en esta definición, se entiende que quien miente lo hace con conocimiento de causa, no podemos decir: "mentí sin querer". Todos mentimos en menor o mayor grado, las mentiras "menores", suelen proteger a un tercero, o bien es un mecanísmo para no causar daño a otro, mentimos para protegernos, para evitar una castigo o consecuencia, también puede ser por el miedo a perder algo o bien por sentimiento culpa.

La situación se agraba cuando mentir se vuelve un estado de vida, en el cual para sostener una mentira hay que hacerlo con otra y esa con una más y así sucesivamente hasta formar la gran "bola de nieve" que termina envolviendo a su creador y a los que va involucrando en su trayecto. La mentira patológica puede traer graves consecuencias, la primera es que el mentiroso, termina creyéndose sus propias mentiras y eso lo desconecta de la verdad, que es lo que nos hace libres, de conciencia y de acción. La mentira ata, esclaviza.

Algunas investigaciones al respecto arrojan datos interesantes, por ejemplo: la mentira "pesa", en la medida en la que es descubierta, si se logra encubrir, (en la mayoría de los casos) no se experimenta sentimiento de culpa o vergüenza.

Recordé aquella frase popular que he escuchado de manera tan cotidiana en el transcurso de mi vida: " pena no es robar, sino que te agarren"; misma que siempre me deasagradó porque me parecía una confesión descarada, sin embargo, bajo los estudios serios de esta acción (la de mentir) y los resultados obtenidos, la empiezo considerar, no sin un poco de decepción, una expresión realista, que por cínica que pueda ser, está manifestando un entramado brumoso en las relaciones que establecemos día a día con los demás.

En otros datos sobre el tema, encontré que la razón de origen por la que mentimos es tan simple como que podemos hacerlo, se sabe que incluso los animales lo hacen. La pregunta es por qué mentimos en lugar de otra opción, cuál es el trasfondo, qué nos condiciona a mentir. Una de las razones, es que nos valemos de la mentira para sobrevivir en sociedad.

Los seres humanos no estamos listos para enfrentar la verdad, a la mayoría les incomoda las personas honestas o "directas", aunque habría que destacar que existe una diferencia entre actuar con honestidad y ser groser@, conozco algunos seres que se amparan en el título de franco, cinsero u honesto para ir por ahí causando dolor a los demás sin ninguna consideración; se puede expresar un verdad con amor, por cruda que sea o se pueda emitir con el único fin de lastimar, la palabra es un recurso poderoso, que bien puede crear o destruir. Es que no hemos aprendido a convivir con la verdad? y cuando hacemos uso de ella, lo hacemos de manera responsable?.

Antes de hacer un juicio sobre una práctica en la que sin duda yo también he participado, me gustaría recuperar mi propia experiencia, en un intento de ser justa con mis lectores, incluso siento un impulso de justificarme ante mis propias mentiras al recurrir a ello. Lo cual me resulta muy tentador. Veamos que resulta.

La reiterada situación en la que me visualizo mintiendo es ante la constante crítica y censura de mi madre, a quien muy poco le complace. Siendo quien soy, nunca he logrado tener su aprobación, afortunadamente ya no la busco, producto de mi trabajo personal, sin embargo siendo niña, adolescente y aun en una etapa de mi adultez, mi forma de sobrevivir ante su constante rechazo, fue a través de mentir para protegerme, simplemente para poder convivir con ella, de tal manera, que fui logrando su tolerancia, a partir de ofrecerle el discurso que ella esperaba escuchar.

He llegado a la conclusión de que sin importar los logros o éxitos que le puedo mostrar a mi cuidadora, ella no es capaz de reconocerlos y esa es la historia de muchos. Esto no tiene que ver conmigo, sino con ella, pero mientras lo fui comprendiendo mi recurso fue la mentira.

Ya no me ubico como víctima, puesto que he aprendido a reconocer los beneficios que me ha traído esta experiencia, como cualquiera que se presente como negativa, pues todas las memorias pueden ser transmutadas, son materia prima para el crecimiento personal. También tengo claro que la respuesta de mi madre tiene que ver con su propio contexto y viene de su historia personal. Lo irónico de la situación es que quién me moldeó en el habito de la mentira, a quién he visto vivir una falsedad, por su propia necesidad de sobrevivencia y falta de conciencia, ha sido ella, mi madre, y estoy segura que detrás de todo eso hay mucha culpa y tristeza.

Desde la perspectiva espiritual se conoce a esta Era como la de Acuario, en la que los velos serán retirados, la verdad poco a poco se irá revelando, la era de la iluminación. Esto ya se empieza a evidenciar. En mi entorno he podido ver como van saliendo a la luz los "secretos de familia", como abusos, hijos ilégitimos, incesto, etc. La erengía de esta era, no resuena con la mentira.

El primer paso para que la verdad no te llegue de manera desprevenida es que tu vayas a su encuentro, búscala en ti, y la has de encontrar, enfrentando tu oscuridad, aceptándola y trasmutándola, la oscuridad no es más que la ausencia de luz, busca tu luz.

Reconozco que en mi caso, la mentira cumplió una función conveniente, más aun, si yo hubiera sabido lo que sé ahora, buscaría otra forma de enfrentar la situación, con valor y congruencia, confiando en mi divinidad, permitiendo a mi luz brillar. Lo haría caminando por la verdad, que es el camino menos transitado.

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