El Camino Menos Transitado
- Liliana Páez Villaseñor

- 23 jul 2021
- 6 Min. de lectura
El Miedo

Las emociones son inherentes a la naturaleza humana, tienen una función. Hoy me gustaría hablar del miedo, una de las seis emociones principales. Primero recordemos la diferencia entre emoción y sentimiento. La emoción es básicamente una reacción a un estímulo externo, el sentimiento es la valoración consciente o interpretación que hacemos de la experiencia. Digamos que el miedo, es entonces un mecanismo con el cual respondemos en un primer momento de manera espontánea, automática ante una situación a la que ya estamos predispuestos, por una relación mental que hicimos, producto una memoria anterior (por ejemplo el contacto con fuego y el dolor que produce) para protegernos, es una forma de procurar la sobrevivencia. El miedo nos permite estar alerta, y actuar para defendernos del peligro.
Una de mis lecturas favoritas, que trata de una manera muy amorosa la función del miedo, es “Y colorín colorado este cuento aún no se ha acabado”, de Odín Dupeyron, en ella el miedo es representado por un dragón el cuál resguarda la torre en la que se encuentra cautiva la princesa Odái, está obra rompe con la trama clásica de los cuentos de hadas, de tal manera que la princesa harta de su encierro, decide enfrentar al dragón para salir de la torre, entonces se da cuenta de que el dragón era parte de ella, representaba su propio miedo y al enfrentarlo, dejó de ser amenazante. No digo más para no “espoilear” a quiénes no han tenido el gusto de leer tan hermosa obra. El punto es que, como lo explica Dupeyron en su relato, el miedo suele “andar” con nosotros por si acaso lo necesitamos, es un recurso, recordemos que las emociones no son buenas ni malas, son útiles, necesarias y también grandes maestras, en la medida en que las entendemos y gestionamos de manera correcta.
El problema empieza cuando el miedo lejos de ser una ayuda, pasa a ser el gobernante de nuestra vida. El miedo, es una emoción de muy baja vibración, espiritualmente se le considera lo contrario al amor, por lo que al posicionarte desde el miedo, cerramos la puerta a que sea el amor el que disponga en nuestra vida, y eso nos deja en la posición de sobrevivencia, negados a de vivir con plenitud.
La cosa es, que emoción y sentimiento van de la mano, la clasificación se estableció para entender los mecanismos que operan para cada uno, eso en la teoría, en la acción, yo lo entiendo como dos momentos de la misma manifestación, pero para establecer una diferencia entre ambos, usaré la palabra temor, que suele usarse como sinónimo de miedo, sin embargo aquí, lo vamos a nombrar para relacionarlo con el momento en el que la emoción pasa a ser un sentimiento, que es la parte en la que se presenta la capacidad de reflexionar de manera consiente, en la que ya hay una valoración. Temor se entiende como una sospecha de un daño futuro.
Entonces digamos que miedo es la respuesta primitiva y temor es la consciencia sobre esa reacción, y su interpretación. El impulso es incontrolable, en lo que podemos incidir es en el momento de hacer conciencia, pero ¿de dónde partimos para generar esa conciencia?
Todos conocemos personas a quienes consideramos valientes, su gran mérito, es que saben enfrentar el miedo, de ninguna manera dejan de experimentarlo, pero no los limita o paraliza. Recuerdo haber escuchado que la peor discapacidad de una persona, no es que le falte algún miembro, o alguno de sus sentidos deje de funcionar, pues hay quienes en estas condiciones logran tener los mismos alcances o más, que quienes no las padecemos; ellos no tienen miedo a enfrentar la vida con sus circunstancias, es el miedo la peor de las discapacidades.
Desde mi propia experiencia, creo que el miedo viene del desconocimiento, de la ignorancia, de no entender el proceso de la vida, la muerte y las leyes que rigen nuestra existencia, viene de la creencia en que lo exterior a nosotros es amenazante, siendo que está realidad es sólo la proyección de nuestro interior. Vivir en el constante temor, creer que es normal o racional estar en alerta o a la defensiva, a causa de creer que el mundo es inseguro, no es a lo que hemos venido. Es importante entender que ese mundo es el resultado de muchas mentes que se han coludido de manera inconsciente, para crearlo, ¡qué cosas podríamos crear si nuestra atención estuviera en el amor y no en el miedo!, si fuéramos más responsables de nuestras programaciones mentales, de nuestras emociones, si supiéramos gestionarlas mejor.
De primera mano, debemos tener en cuenta que, a las emociones las preceden los pensamientos, es decir, el temor es el producto de una idea que se convierte en una creencia, que al repetirse constantemente, se vuelve una programación, así lo explica la PNL (Programación Neurolingüística), ¿acaso nos han programado para el miedo?. Basta con ver el actual panorama.
¿Cómo trascender el temor? entendiendo que la mayoría de los pensamientos que lo generan son irracionales, cambiando el enfoque, desde la consciencia, observando qué pensamos, que elegimos pensar, buscando nuevos y mejores pensamientos, estableciendo escenarios creativos y no destructivos, eligiendo la salud a la enfermedad, eligiendo la armonía y no el caos, eligiendo la reflexión en lugar de la crítica y la queja, romper paradigmas, crear nuevos patrones, unos más amorosos. Fluyendo con la vida, entendiéndola, enfrentándola y sobre todo, dejando de intentar controlarla desde afuera, la actual situación nos ha dejado claro, que no podemos controlarlo todo, pero sí puedo tener control sobre mí, sobre mis pensamientos, mis emociones, mi respuesta ante las circunstancias y así las creaciones resultantes serán otras.
En mi caso, dejé de temer a la muerte cuando la miré de cerca, me propuse entenderla y me di cuenta de que es solo una parte del proceso de la existencia y no un final, solo un cambio; cuando me fue claro que es algo que ya está acordado previo a la existencia terrenal, pude fluir confiando en la sabiduría con la que ya hice ese acuerdo divino, como el dicho popular “cuándo te toca aunque te quites, y cuándo no te toca, aunque te pongas”, lo que no significa que por eso seré imprudente o irresponsable con mis acciones, eso contradice mi creencia en la conciencia espiritual, que es la que siempre promuevo, por encima de la civil, moral, ecológica etc., puesto que en ésta, todas las demás están contenidas. Hablo de reconocer que mi actual existencia, está previamente acordada, con toda su circunstancia de llegada y de retirada, para pasar a una nueva.
Cuidar en qué decidimos poner nuestra atención, hace la gran diferencia. Posicionarnos desde el temor, nos debilita, nos desconecta de nuestra naturaleza divina, merma la fe, nos hace vibrar bajo, resultado: atraemos experiencias que resuenan con esa vibración y por esta resonancia todas las experiencias a las que tememos, tarde o temprano suceden. Esa es una gran razón por la que no nos conviene vivir con temor, lo peor del caso es que nos damos la razón cuando se presentan los eventos a los que tememos, así podemos decir – ¡Miren como yo tenía razón! - y la tienes, puesto que en lo que crees, es sobre lo que creas, le damos fuerza con nuestra atención, con tanta energía puesta en ese aspecto, claro que lograremos precipitarlo, pasa lo mismo con las experiencias agradables, elige tu creación.
Ahí entra la consciencia espiritual, que nos invita a vibrar alto, a conservar la conexión con la luz, para comprender que siempre estamos protegidos por fuerzas superiores, incluso cuando no lo parece, que ser responsable no es aplicarte una vacuna, sino entender que somos nosotros lo que estamos creando esta realidad adversa, y asumir cual es nuestra participación en ello, para cambiarlo, no con movimientos masivos, sino con trabajo personal, con la propia transformación, todo cambio inicia con uno mismo, si cada día te dedicas a brillar, jamás tendrás temor de nada, ya que vivirás en congruencia, manifestando tu verdadera esencia, así que lo que llegué será de esa naturaleza, así sea la muerte (cambio).
Confía en la divinidad, en la tuya y en la de los demás, en dónde todos estamos en un proceso, unos más avanzados que otros pero todos estamos en el plan. Estoy segura de que quienes se presentaron como voluntarios para irse de este plano en este contexto, cumplieron con un cometido, para que el resto de la humanidad pudiéramos reflexionar, despertar y hacer cambios profundos desde la consciencia. Lo triste sería que a pesar de todo esto, permanezcan lo velos que nos tiene ciegos, y sigamos buscando el cambio fuera de nosotros. El reto está en vivir al margen de las creaciones caóticas o apocalípticas, decretar que esa realidad no es tu realidad, es vivir seguro a pesar del discurso, de la pérdida, de la aparente realidad, ser contracultural, caminar despierto, ir por el camino menos transitado.




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