top of page

El placer (culpador) de la inconsciencia

  • Foto del escritor: Ángel Armando Castellanos
    Ángel Armando Castellanos
  • 24 mar 2021
  • 1 Min. de lectura

Ayer redescubrí a una banda llamada 'Capitán Cobarde'. ¿Qué clase de capitán es cobarde? Hoy recién abrí el Spotify, vi el nombre y encontré ahí un gran pretexto para arrancar este texto. Por cierto, maravillosa banda, eh.



Un capitán cobarde tiene mucho de líder inconsciente. ¿Expone su miedo? ¿Sabe que tiene ese miedo? ¿Cómo explota esa emoción cuando tiene que comandar a otras personas? ¿Les contagia su temor? ¿Las hace menos racionales a partir de su primitiva forma de actuar?


El miedo es algo primitivo. Cuesta encontrar momentos de pensamiento cuando llega, cuando hay tanta adrenalina de por medio. Es el instinto de supervivencia haciendo acto de presencia y pasando por encima de la consciencia.


Se cuentan con los dedos las imágenes nítidas en los recuerdos invadidos por esa sensación de perder(se) algo valioso. Encuentro muchos cuadros negros en la secuencia de esos instantes. Y me imagino en una realidad paralela con un palo enorme, encorvado, con el torso desnudo, y a punto de atacar a lo que sea que me lo produzca. Salvaje.


¿Los capitanes cobardes tendrán algo de eso? Lo pregunto y lo contesto. Sí. Y -gracias, Guasón- supongo que están hartos de fingir que no. Lo primitivo da sensación de fuerza, y la sensación de fuerza regala -aunque sea en forma inconsciente- poder, mucho poder.


Me hace gracia pensar que puedan estar tan dotados del no saberse y al mismo tiempo ser tan admirados. Bendito placer de la inconsciencia. Ojalá nos libremos de su presencia.

Comentarios


Publicar: Blog2_Post
bottom of page