Falsa autonomía
- Mauricio Espinoza

- 12 abr 2021
- 3 Min. de lectura
Nada a Medias
La poca credibilidad que existe en nuestro país hacia las instituciones gubernamentales, no es por casualidad. Prácticamente todas nuestras instituciones han crecido en un entorno de poder absoluto hacia ellas, limitando su actuar y accionar, frenando su capacidad de decidir y llegar a su plena autonomía.

Por muchos años el poder político en México ha moldeado las instituciones a su antojo y conveniencia, es decir cada uno de nuestros gobernantes las ha diseñado a su imagen y semejanza. No solo nuestros gobernantes si no toda nuestra clase política, ha buscado que en cada institución y sus respectivos marcos legales existan vacíos para poder moldear y torcer la ley a su favor.
Durante muchos años las instituciones perdieron la credibilidad que en algún momento la ciudadanía tuvo en ellas y la culpa de ello es de quienes pensaron en un andamiaje institucional ideal para corromperlo.
El ejemplo más claro que tenemos hoy en día de ese proceso de pérdida de credibilidad institucional es el INE antes IFE, la cual, al inicio de su vida, surgió como un ente que daría certidumbre, credibilidad y confianza sobre los procesos democráticos de nuestro país.
Durante sus primeros años de vida gozó de gran aceptación, sobre todo por su constitución ciudadana. Es decir, sus integrantes eran prácticamente de la sociedad civil, ajenos a cualquier partido político, ciudadanos interesados en el porvenir democrático del país, perdonas de a pie como nosotros. Pero hoy no queda nada de aquel IFE, que tanto prometía.
La autonomía de dicha institución nunca logró concretarse pues pronto los vicios de un sistema político lleno de corrupción, compadrazgo, clientelismo, amiguismo, nepotismo y demás envolvieron a dicha institución convirtiéndola en una más de aquellas que jamás verían la luz del día, para poder hacerle frente a las decisiones del poder autócrata de nuestra clase política.
El IFE pronto se llenó de personajes afines a todos los partidos políticos habidos y por haber, todos metiendo mano a los procesos de toma de decisiones de esa institución, todos decidiendo por ella y en favor de quién más les convenga porque así lo dictaba el presidente o bien el partido dominante.
Es por eso que hoy el INE la institución encargada de dar la cara ante los procesos electorales y la vida democrática del país no puede tener la credibilidad que exige, simplemente no podemos creer en una institución que retuerce la ley hacia el lado que más le convenga, no podemos creer en ella ni en quienes la manejan simple y sencillamente por su cercanía y vínculos con diversos personajes políticos.
No sé ustedes, pero yo no creo en una institución que un día respeta lo que dice la ley y otro simplemente por qué no le da la gana no lo hace. Yo no creo que una institución pública deba de manejarse de acuerdo a contentillo o conveniencias y menos si esa institución se hace llamar autónoma.
Lo que pasa con el INE y los aciertos que actualmente ha tenido al respetar la ley, es que para propios y extraños eso es un actuar raro, nadie conoce a este INE que hoy de buenas a primeras le da por respetar lo que tuvo que respetar desde hace años.
Tan extraño está actuando el INE que ni gobierno ni opositores comprenden el actuar de la institución, hace algunos meses Felipe Calderón echaba en cara el rechazo del registro a su partido diciendo que estaba al servicio del gobierno actual. En estos días el gobierno y personajes morena reclaman que apoya a la oposición.
Lo que realmente pasa es que después de haber trabajado a favor de ciertos intereses por fin les dio por hacer su trabajo.




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