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La poesía y las bellas artes al rescate de los niños, niñas y adolescentes en la pandemia

  • Foto del escritor: Michel Maya
    Michel Maya
  • 24 jun 2021
  • 3 Min. de lectura

La pandemia ha dejado estragos, económicos, políticos y sociales. La necesidad tocó a la puerta de los desempleados, de enfermos y de los niños… Es preocupante escuchar el término con el que se denomina a los bebés nacidos a finales del 2019, 2020 y lo que llevamos de este 2021, “Bebés COVID” Un sobrenombre que no va a permitir olvidar lo que está sucediendo.

Pero, ¿Qué pasa con la comunidad infantil en sí? Muchas personas, instituciones y organizaciones al rededor del mundo se han dado a la tarea, a la difícil tarea, de mantener el ánimo en alto. En México el número de embarazos no deseados aumentó, según la CONAPO[i] un 12% con el confinamiento y es inevitable llegar a la pregunta: ¿Qué pasará con los niños que están naciendo en medio de esta crisis humanitaria? Y más importante ¿Qué pasará con los niños, niñas y adolecente que se están viendo afectados?

La respuesta es de diversos matices: serán infelices, serán más fuertes, crecerán tristes, crecerán con hambre, la vida será dura… y muchas de estas respuestas marcarán el camino de muchos de estos niños, sobretodo de los pertenecientes a comunidades marginadas, sin embargo, la confianza de cambiar el panorama también se hace presente en este sinuoso andar. La música, la literatura, el arte en sí, nos deja una brecha a seguir que nos puede llevar a formar lazos que, posteriormente, ayudarán al desarrollo cognitivo y proporcionará herramientas de comunicación, haciendo que el confinamiento sea llevadero y, dañe lo menos posible la integración a la sociedad de todos estos niños que, en estos momentos se encuentran vulnerables. La organización UNICEF publicó en su página web el siguiente poema de la autora española, Carmen Gil, un poema que, sin duda, sería una manera de ejemplificar y que si bien la COVID – 19 mantiene en encierro a miles de niños, se pueden encontrar maneras creativas de sobrellevar y de hacerle saber a los que están lejos, que a través de la poesía y las artes, se puede estar más cerca.

¡SOY UN SUPERHÉROE! ¡SOY UNA SUPERHEROÍNA!


Como un superhéroe soy,

o una superheroína,

con mi supercapa voy

del salón a la cocina.


Poseo un superpoder,

el de viajar, de repente,

a cualquier sitio y volver,

con la fuerza de mi mente.


Puedo dar un beso alado

a mi abuelo y a mi abuela,

aunque no estén a mi lado,

que mi superbeso vuela.


Mi labor es de importancia,

¡es una supertarea!,

dar cariño en abundancia

a todo el que me rodea.


Con mi superfantasía,

es posible lo imposible

y recibo cada día

una visita invisible.


La del duende Ceferino,

que está un poco turulato,

porque vuela haciendo el pino

y se ríe todo el rato. O la de mi amiga Rita, hada madrina novata, que está estrenando varita y mete mucho la pata. Por si no fuera bastante con tanta misión secreta, soy el supervigilante de la flor de una maceta. Mi superpotencia viene del requete enorme amor que mi familia me tiene. ¿Hay otro elixir mejor?


Mi recomendación es: acercar no sólo a los niños, sino también a la comunidad adulta y de la tercera edad; al arte, a la literatura, la pintura, la escultura o cualquier otra de sus ramificaciones para poder ampliar su conocimiento, alimentar su imaginación y sobretodo crear memorias positivas.

Dejo el perfil de instagram de la autora Carmen Gil para que se paseen por ahí:


@carmengil.poemitas



También el enlace a la página de UNICEF para que puedan apreciar la dinámica que se utilizó para la ilustración del poema


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