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Los problemas del pasado

  • Foto del escritor: Mauricio Espinoza
    Mauricio Espinoza
  • 15 feb 2021
  • 3 Min. de lectura

Nada a medias


El desarrollo de un país se obtiene por medio de su riqueza y el buen manejo de la misma. También se logra generando las condiciones sociales y económicas adecuadas. Otro de los elementos claves es el desarrollo en infraestructura que permita la movilidad de los bienes y servicios así como el movimiento y manejo de capitales.

Hoy bajo el gobierno de la cuarta transformación se llevan a cabo obras en infraestructura las cuales se les ha dado el nombre de faraónicas por su gran inversión de capital, obras que pretenden ser una catapulta para el desarrollo económico y social.


Una de ellas es el aeropuerto de Santa Lucia, el cual vino a sustituir la construcción del NAIM que se estaba construyendo en el lago de Texcoco y por lo cual los opositores y empresarios que tenían invertidas grandes sumas de dinero en dicho proyecto se encuentran muy molestos.


Si bien es cierto que el aeropuerto de Santa Lucia no es lo que México requiere por lo menos sabemos que dicha construcción mantiene un avance del cincuenta por ciento en dos años. Quienes se oponen a esto y que siguen insistiendo en que la construcción en Texcoco era lo mejor no se dan cuenta de una cosa. El aeropuerto de Texcoco se encontraba detenido, había nulo avance en las obras, cada vez costaba más crearlo y existía una gran corrupción en los contratos y procesos.


Soy de los que piensa que era posible continuar con ello a pesar de sus múltiples fallas pero el presidente prefirió dar una muestra de como hacerlo desde cero aunque no sea lo que esperamos, pero por lo menos existe mayor voluntad por hacer las cosas.


Otra de sus obras faraónicas es el tren maya el cual está envuelto en una gran controversia por el daño ecológico que puede provocar en la región. Aún con ello el presidente ha decidido llevarlo a buen puerto para detonar el desarrollo en la región, la cual es la más rezagada económica y socialmente en nuestro país.


El problema de fondo no es el que estén en contra de la política en infraestructura y desarrollo del presidente, el problema es que los culpables de que el aeropuerto tenga que hacerse a la manera de López Obrador y no de ellos es que cometieron errores, desaprovecharon la oportunidad de hacerlo ellos y demostrar que lo podían hacer con los frutos del neoliberalismo que ellos defienden y que tanto les ha dado.


Durante la época neoliberal los gobiernos del PRI y del PAN se metieron en sus bolsillos los frutos que está corriente económica les dio y se olvidaron del adecuado desarrollo del país. Ahora por ejemplo en el caso de la construcción del tren maya se convirtieron en fervientes defensores de la naturaleza, sabiendo perfectamente que no hay desarrollo sin impacto ecológico, lo mismo pasa con la refinería de dos bocas. Pero qué habría pasado si ellos lo hubieran hecho hace veinte o treinta años. Hoy no estaríamos hablando de una agenda ecológica y protección del ambiente. Las grandes potencias mundiales lo hicieron en su tiempo y nadie respingaba, por qué el desarrollo lo exigía, pero hoy que México se rezagó por culpa de los gobiernos del pasado, el malo de la historia es el actual presidente por querer hacer lo que a otros les correspondía hace años.


Para terminar, si queremos estar a la vanguardia como otros países (desarrollados) debemos cumplir y pasar por los procesos que estos ya pasaron, no podemos dar brincos en los procesos de desarrollo aunque queramos, los patrones económicos y políticos establecidos lo dictan así. Los tigres asiáticos (China, Corea, India, entre otros), países qué se encontraban peor qué nosotros lograron superarnos cumpliendo los procesos a un ritmo más acelerado pero los llevaron a cabo. No dieron brincos como algunos pretenden que se lleve a cabo aquí. Si queremos avanzar debemos seguir el ejemplo de aquellos que lo han logrado asumiendo los costos de no haberlo hecho a tiempo.

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