Nuestro equilibrio
- Michel Maya

- 3 dic 2021
- 2 Min. de lectura
Letras Umbrías

La vida es un vaivén de sentimientos, sensaciones y acciones, muchas veces sentimos que vamos en retroceso, pero ¿eso es posible? ¿es posible ir para atrás cuando los días pasan y no se detienen? Es suficiente con mirar las hojas de los árboles, mirarnos en un espejo, el simple hecho de dormir y despertar nos dice que estamos avanzando, es cierto que las exigencias diarias nos mantienen en una constante presión, en un constante “deber” pero ¿a quién o a qué le debemos? La respuesta la encontraremos en nosotros mismos en el momento en el que dejemos los estereotipos, los tabús y todo eso que la sociedad, nuestros padres, nosotros… hemos puesto como casillas a tachar en una lista interminable y, siempre en constante cambio, que se encuentra en el refrigerador de algún ser supremo que, con permiso de quien sabe quién, marca con su batuta lo que se debe o no hacer.
La mayoría del estrés que cargamos es ocasionado por intentar cumplir con lo establecido y esperamos con ansias locas volvernos invisibles para que nadie nos juzgue, porque desgraciadamente ponemos la opinión externa por encima de la nuestra y en ese infortunio nos convertimos en juez y verdugo de los que nos rodean, el problema, en mi opinión personal, no es convertirnos en lo que no queríamos, el problema radica en olvidar los propósitos que nos motivaban en nuestra infancia o juventud, esos que nos hacían desvelarnos y luchar para vivir. Nuestro problema como parte de un estereotipo es que dejamos de soñar para vivir y sólo nos dedicamos a sobrevivir.
Cuántas veces hemos encontrado esa enfermera malhumorada, ese médico corrupto, al maestro que no le importa regalar calificaciones, esas personas que hacen su trabajo por hacerlo, por cumplir con un turno para después recibir la remuneración de la que se quejaran por ser insuficiente… Claro, no estoy asegurando que todos son así, obviamente muchas circunstancias nos ponen en empleos que no son lo que anhelamos, pero ¿Cuándo dejamos que se vuelva imposible hacerlo de la manera correcta? Creo que esto pasa cuando dejamos que nuestros parámetros impuestos nos llenen la cabeza de nubes negras, cuando nuestros compañeros de trabajo se convierten en enemigos, cuando dejamos de lado nuestros objetivos. Tengo el presentimiento de que debemos dejar que nuestro círculo de amistades sean esos soñadores, esas personas raras que se dedican a lo que les llena, a lo que les enriquece el alma, debemos nutrir nuestro interior y darnos esos pequeños espacios para reflexionar y analizar lo que tenemos enfermo y poder ser personas con calidad y calidez.
Salgan a caminar, lean un libro, aunque se tarden mil días en terminarlo, abran los ojos que afuera hay miles de cosas, personas, paisajes… dignos de conocer y ver. Ámense y respétense para poder ofrecer, mínimo, el 5% de lo que sentimos por nosotros mismos.




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