Revocación de mandato ¿un derecho o un capricho?
- Salvador Sánchez Rodríguez

- 1 abr 2022
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Una de las promesas del entonces candidato a la Presidencia de la República, Andres Manuel López Obrador fue la de organizar una consulta, justamente, a la mitad de su periodo de gobierno para garantizar que el pueblo mexicano aprobara su gestión.

Aunque, esta historia no comienza durante este sexenio, ya que aparece en escena en el año del 2012, cuando se presenta una iniciativa para reformar los artículos 40, 41 y 73 de nuestra constitución, con el fin de integrar a ella, conceptos como: presupuesto participativo, referéndum, plebiscito, auditoría social, revocación de mandato, entre otros.
Sin embargo, es hasta el 2020 cuando se publican en el Diario Oficial de la Federación las disposiciones generales que hacen de posible el ejercicio participativo de la revocación de mandato, dando como resultado que en septiembre de 2021 inicien los preparativos para la tan esperada consulta.
Aunque, cabe recordar que el propio Instituto Nacional Electoral (INE) suspendió el proceso argumentando falta de presupuesto y que ello provocaría falta de certeza en el ejercicio. Pero para el Presidente de la República, ese dicho solo era un pretexto de los conservadores para que el pueblo pudiera expresar sus sentir respecto a los logros de la llamada 4T.
Lo que trajo una serie de descalificaciones por parte del partido Morena hacia el INE a tal grado que ya se buscaba la forma de desaparecer a las instituciones encargadas de la organización y calificación de las elecciones, embestida que aún no termina y que busca centralizar la organización y calificación de las elecciones, con el pretexto favorito de la administración, la austeridad republicana.
Por otro lado, la solicitud de un ejercicio como la revocación de mandato requiere de por lo menos 2.7 millones de firmas equivalente al 3% de la lista nominal a nivel nacional. Para lo cual el INE solicitó desarrollar una app con el propósito de que la recolección y verificación de las firmas fuese lo más rápido y simple posible, de igual manera la recolección se podría hacer en papel.
Dado que no es un ejercicio que pueda ser solicitado de manera directa por un partido o institución política varias asociaciones civiles, afines a la 4T, salieron con la encomienda de recabar las firmas una de ellas, Que siga la Democracia, entregó cerca de 2.1 millones de firmas al INE, el cual se dio a la tarea de validar las firmas, y con encontro las irregularidades de siempre, firmas falsificadas, de gente muerta, firmas de perros… En fin. Al final se reunieron las firmas necesarias.
Otro punto para reflexionar es el hecho de la publicidad ilegal que aparece en muchas paredes del país, aunque la publicidad no está permitida, algunas organizaciones se empeñan en mostrar la consulta de revocación de mandato como una campaña de apoyo al Presidente López Obrador. Además de la insistencia de los políticos morenistas por hacer el llamado a que la ciudadanía acuda a las urnas. ¿De qué manera se justifica la búsqueda de realizar tan apremiante tarea con los niveles de aprobación del Presidente?
Gran parte de los analistas han dicho que la consulta es inutil ya que se necesita que el 40% del padrón acuda a la consulta para que los resultados sean vinculantes, claro esto siempre y cuando sea por la revocación. La mayoría de los críticos de la administración indican que puede ser un parteaguas para tratar de modificar la constitución y que el ejecutivo permanezca en el cargo por más tiempo.
En todo caso, lo único cierto es que el ejercicio servirá para el golpeteo político.




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