Sopa de letras
- Gilberto Alejandro Mejía

- 23 jul 2021
- 4 Min. de lectura
Feminismo PRI-Radical

Este no es el primer texto que se escribe al respecto y tampoco será el último, ya que el odio, el prejuicio, la ignorancia y otros conservadurismos que perjudican a la población LGBT+, en especifico a las personas trans, se están abriendo paso a través del feminismo. Así como lo leen. Es desde luego irónico y lamentable que, en el seno de un movimiento que se ha dedicado históricamente a dinamitar las bases del sistema heteropatriarcal, se esté gestando la negación de derechos a sujetos que han experimentado en carne propia la persecución y violencia sexista.
Esta semana se discutió y aprobó la Ley de Identidad de Género en el Estado de México, la cual permitirá que las personas trans y no binarias puedan modificar su nombre legalmente por la vía civil y administrativa sin recurrir a un juicio. Un avance en derechos humanos que, al igual que ocurrió en otros estados de la república como Jalisco y Puebla, despertó no sólo el odio, sino la movilización de grupos autodefinidos como anarquistas y feministas radicales que amenazaron con “quemarlo todo” si se aprobaba dicha ley.

Es de conocimiento común que el Estado de México es una entidad con una profunda crisis social en materia de género pues es el lugar con mayor número de feminicidios a nivel nacional. Una situación que tiene una historia de décadas, que se agravó durante la gestión de Enrique Peña Nieto como gobernador y que ninguno de sus sucesores y pertenecientes al mismo partido han podido resolver ni siquiera mitigar. A diario son asesinadas niñas, mujeres jóvenes, amas de casa, trabajadoras, pero al parecer esto no es del interés de dichos grupos radicales.
Muy por el contrario, estas personas incluso han conseguido reunirse con el gobernador Alfredo del Mazo, a quien han calificado como “defensor de las morras biológicas”, para hacer trabajo de cabildeo e impedir que las leyes en beneficio de la diversidad sexual sean aprobadas. En otra ocasión sí consiguieron que la ley de identidad de género fuera detenida, e incluso cuando se discutió la ley que prohíbe las ECOSIGs o terapias de conversión en el mismo estado, posterior a que mostraron su descontento el gobernador suspendió su promulgación aún cuando el congreso ya la había aprobado. Nada es casualidad.
¿A quién beneficia este secuestro del discurso feminista para promover el odio contra personas trans y otros miembros de la diversidad sexual?
El haber permitido que la violencia machista se elevara a los niveles que vemos hoy en día es una piedra que ha hundido al PRI y que no se podrá quitar de encima tal vez nunca. Actualmente, con el llamado “salario rosa”, el gobernador presume dar atención a las necesidades de las mujeres y cumplir con las demandas de disminución de violencia contra este sector, pero la realidad es que, al más puro estilo de su partido, este programa sólo se usa para fines de acarreo y formación de grupos de choque en beneficio propio. En plena pandemia reunían mujeres en los distintos barrios del estado con el objetivo de echarle porras vía remota a Del Mazo previo a las elecciones de este año.
Así mismo, cuando se discutió por primera vez la ley de identidad de género en el congreso local, un grupo de feministas radicales se manifestó ferozmente en la sede del gobierno en Toluca donde quemaron puertas y aventaron bombas. Posterior a esto medios locales y allegados al gobierno priista aseguraron que dichos actos de “vandalismo” habían sido cometidos por integrantes de la comunidad trans y LGBT+, canalizando el descontento hacia este sector.

Más allá de que se observa, como lo han planteado múltiples estudiosas y estudiosxs en temas de género, que el discurso feminista radical adolece de un sentido amplio de la realidad de género de las personas, lo que se percibe con esta situación es un intento por re-direccionar las críticas hacia el gobierno por su ineptitud para atender los casos de feminicidio y secuestrar la causa para fines particulares. Cosa que tampoco sería nueva, pues recordemos que el colectivo Brujas del Mar, cercanas a Felipe Calderón y otros personajes de la derecha, también se arropó en el feminismo para promover una agenda de golpe contra el Gobierno de México y la Cuarta Transformación.
Como ya lo expresé anteriormente en este espacio, las causas progresistas parecen ser el nuevo capital para uso de golpeteo y beneficio de los conservadurismos. En el caso del Estado de México, el machismo y sexismo que ha dejado crecer el PRI a través de todos sus años en el poder, son el escenario perfecto para desatar la persecución contra las personas de la diversidad sexual y al mismo tiempo quitar el foco de atención sobre los casos de feminicidio que no han sido resueltos por el gobierno del estado, todo bajo el disfraz de un supuesto discurso feminista radical.
Lo más alarmante de todo es que el odio está siendo legitimado por esta máscara de preocupación por otros sectores igual vulnerados. En otros países el tema ha escalado tanto en las instituciones que ya comenzó a haber retroceso de derechos para las poblaciones LGBT+. Las piezas están puestas, saquen ustedes sus conclusiones.




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